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He aquí una de mis pocos sanguinas, una prueba que hice por diversión antes de ponerme con el retrato a lápiz. Al final este cuadro me pareció lo suficientemente bello como para proponérselo a mis clientes, que lo aceptaron. Así que nunca hice la versión a lápiz .
Como la sanguina no se puede perfilar tanto como el lápiz, nunca la propongo como opción. Hay tantos retratistas novatos que hacen sanguinas malas, remilgadas y blandas que intento desmarcarme de esta técnica.
En principio, este retrato debía ser de la joven únicamente, pero no conseguía hacerle una foto en condiciones puesto que ella se comportaba de forma tímida y artificial ante mi objetivo. Al final fingí que me daba por vencido y, mientras tomábamos un té, le pedí que cogiera a su perro en brazos para intentar hacerle fotos a él. Ella se olvidó de mí y volvió a comportarse de forma natural, y pude sacar esta bonita foto de ella con su perro.
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